Santana Cajal. Muy autóctono
Las cosas vuelven a sus orígenes. En forma china, pero vuelven por sus fueros. Y es que Santana ha presentado el nuevo Santana Cajal, el segundo modelo de la nueva etapa de la histórica marca de Linares al que seguirán no menos de cuatro nuevos modelos y versiones en los próximos seis meses.
El Cajal es un vehículo con el que la compañía pretende recuperar un espacio cada vez menos atendido por el mercado como es el de los todoterrenos auténticos, sin renunciar al confort y la tecnología. Esto es un todoterreno, no es un SUV. Una afirmación que define un vehículo construido sobre un chasis de largueros, con reductora, tracción integral conectable y tres bloqueos de diferencial. El Cajal incorpora un motor diésel 2.0 con 163 CV y 390 Nm de par, una mecánica americana, asociado de serie a una transmisión automática ZF de ocho velocidades y tracción integral 4x4 conectable, con reductora y mando electrónico con modos 2H, 4A, 4H y 4L.
Los 11 modos de conducción permiten adaptar el vehículo y la tracción a cada situación, pasando por nieve, arena, vadeos, rocas y barro. Su capacidad fuera de carretera es incuestionable, esto no es SUV con pretensiones... ya que la altura libre al suelo es de 22 centímetros, tiene ángulos de entrada y salida de 37 y 31º, respectivamente, capacidad de vadeo de 80 centímetros, puede remolcar hasta 2.500 kilos y dispone de un depósito de gasoil de 85 litros.
Su carrocería de proporciones cuadradas y su presencia anuncian que no es un 4x4 al uso con una parrilla frontal de gran sección con faros con firma luminosa LED y guardabarros con iluminación. Las puertas no tienen marco, mientras que el portón trasero se abre en dos secciones. La ventana se abre hacia arriba para dar un fácil acceso a la zona de carga, mientras que la parte inferior sujeta la rueda de repuesto y se abre lateralmente. Estará disponible inicialmente en cuatro colores, con 4,79 metros de largo y 2,76 metros de batalla.
Las estriberas laterales retráctiles te dan la bienvenida al habitáculo. La arquitectura visual está centrada tanto en el conductor como en el pasajero, con asientos de cuero, costuras en contraste y un panel de instrumentos tecnológico. Los techos altos y la distancia entre ejes aseguran una habitabilidad excepcional, mientras que el techo panorámico de serie aporta luminosidad. Por su parte, el maletero y los asientos traseros con función de plegado plano, ofrecen máxima versatilidad. La pantalla para el pasajero es una innovación nunca vista en este segmento del todoterreno puro.
El interior del Cajal combina esa filosofía de vehículo robusto con un elevado contenido tecnológico. Incorpora cinco pantallas, entre ellas un cuadro de instrumentos de 10,25", una pantalla central de 12,8" y otra del mismo tamaño frente al acompañante. Esta última permite consultar datos sobre inclinación, profundidad de vadeo, brújula y estado de la transmisión y los diferenciales, facilitando las labores de copilotaje fuera del asfalto. El equipamiento incluye también techo panorámico, asientos de cuero, sistema de sonido con diez altavoces y subwoofer, carga inalámbrica de 50 W y diez puntos de alimentación distribuidos por el habitáculo.
La compañía explicó que su entrada en este segmento responde a una cuestión de "coherencia" con la historia de Santana. ¿Qué es Santana? ¿De dónde viene Santana?. Quieren diferenciar la marca frente a una oferta de SUV que consideran cada vez más homogénea. El nombre Cajal también forma parte de esa estrategia, ya que Santana utilizará denominaciones españolas, inspiradas en grandes personajes o lugares del país, como Seat hace con ciudades.
Y es que el doctor y científico Santiago Ramón y Cajal vio lo que nadie más podía ver. Trazó mapas donde no existían caminos y abrió nuevas rutas en un mundo desconocido: el sistema nervioso humano, sentando las bases de la neurociencia moderna. Cada línea y cada detalle de sus dibujos combinaba precisión, rigor científico, belleza y carácter español. En honor a la mente que revolucionó la ciencia mundial, el nuevo Santana Cajal se convierte en una herramienta para explorar sin límites, allí donde los mapas no llegan, con la seguridad de un todoterreno concebido para superar todos los obstáculos. La marca pretende trasladar esa identidad a sus concesionarios, que estarán inspirados en elementos españoles y utilizarán el lema "100% español".
El precio no está confirmado aún, dependerá de la homologación final de emisiones y consumos; pero Santana trabaja para que la versión presentada, de auténtico lujo, no supere los 50.000 euros. Lo sabremos en septiembre, pero ya hay una lista de espera gestionada por sus concesionarios. Y es que el Cajal no es un SUV y quiere devolver a la carretera y al campo una forma de entender el automóvil genuinamente Santana.





















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