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Dacia y su historia de competición


Cuando hablamos de Dacia, el relato suele centrarse en la racionalidad, la accesibilidad, la funcionalidad y la economía…, al menos en los primeros tiempos de la marca rumana. Pero Dacia ya no es así. Dacia ahora hace coches más elaborados, más serios y, aunque sean económicos, ya no lo son tanto a tenor de lo que ofrecen


Pero desde sus orígenes, la marca ha mantenido una relación constante con la competición, entendida  como una herramienta para democratizar el deporte, reforzar su identidad y proyectar una imagen diferente. Desde los rallyes locales en Europa del Este hasta su actual desembarco en el Campeonato del Mundo de Rally-Raid, la historia deportiva de Dacia es la de una marca que ha sabido competir a su manera.


Los primeros pasos en competición arrancaron entre las décadas de 1970 y 1990, pero la relación de Dacia con el motorsport comienza en un contexto muy distinto al actual, cuando la marca producía modelos derivados de Renault bajo licencia. En Rumanía y países del entorno, los Dacia participaban en rallyes locales como una prolongación de su presencia en la calle, donde eran legión como coches robustos, con mecánicas conocidas y una amplia base de pilotos y preparadores que encontraban en la competición una forma de mejorar el producto. Incluso existieron pruebas que incorporaban el nombre de la marca. En esta primera etapa no se puede hablar de un programa oficial de fábrica en el sentido moderno, pero sí de una cultura de competición popular, en la que Dacia estaba presente.


Con la entrada de Dacia en una nueva fase de expansión europea a principios de los años 2000 y especialmente tras la llegada del Logan, la marca encontró una fórmula perfectamente alineada con su ADN en las copas monomarca de bajo coste. La Dacia Logan Cup, conocida también como Dacia Cup en distintos países, se consolidó como una puerta de entrada a la competición para pilotos amateur. 


Estas copas se celebraron en diversos mercados europeos y reforzaron dos pilares estratégicos clave como la accesibilidad a la competición y la proximidad al diseño del coche de calle. Para Dacia, esta etapa fue esencial para construir una imagen deportiva coherente con su posicionamiento y para darse a conocer en mercados donde aún era una gran desconocida.


España ha sido uno de los mercados donde mejor se ha materializado esta filosofía. Desde hace trece años, Dacia convoca la Copa Dacia de Rallyes, una de las iniciativas más longevas y consolidadas del panorama automovilístico español. A lo largo de este periodo, cerca de 200 pilotos han pasado por la copa, que se ha convertido en un auténtico vivero de talento. La Copa Dacia se ha posicionado como una de las fórmulas más accesibles para los jóvenes pilotos que desean iniciarse en los rallyes, destacando además por su elevado nivel de competitividad y por ofrecer un formato especialmente atractivo y divertido. Las competiciones se han disputado sobre asfalto y tierra, reforzando la versatilidad del proyecto. En su tercera generación, el Dacia Sandero empleado en la copa incorpora además el uso de GLP, alineando la competición, sin renunciar a las prestaciones deportivas.


A partir de 2010, la estrategia deportiva de Dacia dio un salto cualitativo en términos de ambición y visibilidad internacional. La marca decidió complementar sus programas de base y copas monomarca con la exploración de disciplinas de alto impacto mediático como el Trofeo Andros de carreras sobre hielo.


El Trofeo Andros se convirtió en un escaparate ideal. Dacia participó con versiones de competición del Duster y posteriormente del Lodgy “Glace”, desarrolladas con el apoyo técnico de Renault Sport Technologies. La apuesta no solo fue muy llamativa, sino que logró resultados destacados. El Lodgy “Glace” llegó a convertirse en el primer monovolumen en ganar en este exigente entorno, compitiendo con pilotos como Alain Prost y logrando títulos que situaron a Dacia como uno de los grandes protagonistas del espectáculo.


Pero si hay un capítulo que rompe por completo con la imagen racional de Dacia, es el del Duster “No Limit”. Diseñado específicamente para la subida a Pikes Peak en 2011, este prototipo extremo representó el lado más audaz, agresivo y experimental de la marca. Con una configuración radical y cifras de potencia propias de un proyecto único, el objetivo no era la continuidad deportiva, sino el impacto mediático. Y lo consiguió con el Dacia Duster “No Limit” se convirtió en uno de los proyectos más recordados de la marca y demostró que Dacia también sabía jugar en el terreno de la ingeniería sin concesiones.


Más allá del espectáculo, Dacia ha encontrado en el off-road un territorio especialmente coherente con su gama. A partir de 2011, el Duster comenzó a aparecer en competiciones de rally-raid y campeonatos nacionales de todo terreno. Este enfoque reforzó la imagen del Duster como un SUV capaz, robusto y funcional, trasladando directamente la narrativa de la competición al uso real. El mayor salto en la historia deportiva de Dacia llega en la actualidad con el nacimiento del proyecto Dacia Sandriders, con nuestra paisana Cristina Gutiérrez en una unidad. Por primera vez, la marca entra como fabricante oficial en el Campeonato del Mundo FIA de Rally-Raid (W2RC), con el objetivo claro de competir al máximo nivel en pruebas como el Dakar.


El Dacia Sandrider no es un ejercicio promocional, sino un proyecto estructurado, con desarrollo específico, pilotos de primer nivel y una ambición de victoria. Ya en su fase inicial, el programa ha logrado victorias de etapa en pruebas clave como el Rallye de Marruecos y ha dejado su huella en el Dakar. Este paso supone la culminación de una evolución desde la accesibilidad local del producto y la competición hasta el escenario global, sin perder la coherencia.


La historia de Dacia en competición no es la de un fabricante tradicionalmente “racing”, sino la de una marca que ha sabido utilizar el motorsport como herramienta de democratización, como plataforma de comunicación global y, hoy, como expresión de su máxima ambición. Desde los rallyes locales hasta el Dakar, Dacia ha demostrado que competir no es solo una cuestión de presupuesto, sino de visión y coherencia estratégica.


¿Quién nos iba ha decir que una marca como Dacia tendría tanta relevancia en la competición en la actualidad?. 

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