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Peralta S. Futurista, pero no.


Hay coches que gustan, coches que impresionan y luego están los que hacen que te quedes mirando con la boca abierta. El Peralta S juega claramente en esta última categoría. No es el típico deportivo que ves en el concesionario y que, con suerte, algún día podrías comprar (de hecho, no lo verás en un concesionario). Es un one-off, es decir, una pieza única hecha por encargo, y aquí la palabra “especial” se queda incluso corta.


El Peralta S fue creado por GFG Style, el estudio fundado por el legendario diseñador italiano Giorgetto Giugiaro y su hijo Fabrizio. El coche fue encargado por el coleccionista mexicano Carlos Peralta y sus hijos (la S no es de Sport, es de Sons), y se presentó en México en marzo de 2025. Fabrizio Giugiaro fue el responsable del diseño. 


Y ojo, porque no estamos hablando simplemente de un coche bonito con una carrocería rara. Debajo de ese traje de ciencia ficción hay una base mecánica relacionada con el Maserati MC20, lo que convierte al Peralta S en una auténtica bestia con bastante más chicha de la que aparenta.


En cuanto a diseño, el Peralta S parece una mezcla entre un coche de los años 70 y una nave espacial. Su inspiración viene directamente del Maserati Boomerang de 1971, uno de los prototipos más famosos diseñados por Giorgetto Giugiaro. La idea era coger aquella estética futurista y darle una vuelta con materiales y tecnología actuales. Y vaya si lo consiguieron.


La carrocería tiene forma de cuña, muy baja y afilada. Pero lo que realmente deja a cualquiera con cara de “¿pero esto qué es?” es el acabado. Está fabricada artesanalmente en aluminio pulido a espejo, hasta el punto de que parece que el coche está hecho de metal líquido.


Además, los cristales y la carrocería están diseñados para que visualmente casi no exista separación entre ambos. El resultado es una especie de bloque metálico continuo, como si alguien hubiese cogido una escultura futurista y le hubiese puesto ruedas. GFG Style describe precisamente este efecto como una apariencia “monolítica”. 

¿Y las puertas? Pues no hay puertas normales. Aquí viene una de las mayores locuras del Peralta S.


Olvídate de abrir una puerta como en un coche convencional. El Peralta S tiene una enorme cúpula superior que se levanta de una sola pieza para permitir el acceso al habitáculo. Es decir, en lugar de tener cuatro puertas tradicionales o incluso las típicas puertas de tijera, prácticamente levantas el techo entero.


Imagínate llegar a un sitio, pulsar el mecanismo y que se levante toda la parte superior del coche. Si con eso no consigues llamar la atención, probablemente necesites llegar en helicóptero.


Las ventanillas laterales también pueden abrirse hacia arriba, aumentando todavía más esa sensación de estar entrando en una nave espacial. 

Pero vamos a lo que interesa, ¿qué lleva debajo?


GFG Style confirma que el Peralta S tiene motor central y tracción trasera, una configuración muy típica de los superdeportivos serios porque ayuda a conseguir un buen reparto de masas y un comportamiento más deportivo. 


Aunque GFG Style no publicó inicialmente toda la ficha mecánica, numerosos medios especializados señalan que utiliza la base del Maserati MC20, incluido su motor 3.0 V6 biturbo. La cifra que más se cita es de 630 CV y 730 Nm de par máximo, junto con una transmisión automática de doble embrague de ocho velocidades. 


Un V6 biturbo con 630 caballos tiene potencia de sobra para poner una sonrisa bastante grande en la cara de quien se ponga al volante. Y esos 730 Nm de par significan que, cuando se pisa el acelerador, el coche tiene músculo de sobra para salir disparado.


Eso sí, tengo que hacer una aclaración importante, porque algunas de estas cifras son suposiciones y proceden de la asociación del Peralta S con la mecánica del MC20, ya que GFG Style ha sido bastante reservada con la ficha técnica del ejemplar. Por eso conviene distinguir entre los datos confirmados del proyecto y las especificaciones atribuidas a su base mecánica. 


Es fácil coger los datos del Maserati MC20 y empezar a hacer cuentas para decir que el Peralta S hace el 0-100 km/h en menos de tres segundos o que supera los 300 km/h. Algunos medios han planteado prestaciones de ese estilo basándose en la mecánica del MC20. Pero GFG Style no ha publicado una ficha oficial completa de prestaciones del Peralta S, así que no sería correcto presentar esas cifras como datos definitivos.


Y, sinceramente, tampoco parece que esa sea la razón principal de existir del Peralta S.

Para poner las cosas claras, estos son los principales datos conocidos o atribuidos al Peralta S:
  • Marca: GFG Style
  • Modelo: Peralta S
  • Año: 2025
  • Tipo: deportivo / superdeportivo único
  • Unidades: 1
  • Diseñador: Fabrizio Giugiaro
  • Motor: 3.0 V6 biturbo, según la base mecánica atribuida al Maserati MC20
  • Potencia: hasta 630 CV, según esas especificaciones
  • Par máximo: hasta 730 Nm
  • Motor: posición central
  • Tracción: trasera
  • Cambio: automático de 8 velocidades, según la mecánica del MC20
  • Carrocería: aluminio pulido a espejo, fabricado artesanalmente
  • Elementos aerodinámicos: fibra de carbono
  • Base mecánica: Maserati MC20, ampliamente señalada por medios especializados
  • Diseño: inspirado en el Maserati Boomerang de 1971
  • Producción: ejemplar único por encargo privado. 

Aunque el aluminio se lleva buena parte del protagonismo, el Peralta S también utiliza fibra de carbono en algunas zonas importantes de la carrocería.


El spoiler delantero, los faldones laterales y el difusor trasero están realizados en carbono visto. En la parte trasera también encontramos un alerón integrado que puede levantarse, aportando un toque de aerodinámica activa. 


Las luces traseras están prácticamente escondidas bajo la carrocería.
Cuando se encienden, producen un efecto visual conocido como “shadow light”, algo así como una luz en sombra.


Por dentro, el Peralta S sigue con la misma película. No pretende parecer un coche normal.

El habitáculo combina elementos modernos con detalles que recuerdan claramente a los deportivos italianos de los años 70. Hay cuero con efecto metálico, fibra de carbono y mandos de aspecto muy futurista. El volante integra diferentes controles y el conjunto tiene un aire más parecido al de una cabina de competición que al de un turismo convencional. 


La gracia está en que, aunque el exterior parece una auténtica locura, el interior intenta mantener cierta lógica ergonómica. Al final, por muy espectacular que sea un coche, alguien tiene que conducirlo.


Este coche no nació para ser el campeón de una carrera. Nació para ser una obra de arte con ruedas

Y aquí está probablemente lo más interesante.


El Peralta S no se entiende del todo si solo lo miramos como un coche. Es también una pieza de diseño. Es una demostración de lo que puede hacerse cuando no hay que pensar en fabricar miles de unidades ni en que el vehículo tenga que gustar a todo el mundo. Solo existe uno.


Eso cambia completamente las reglas del juego. Cada curva de la carrocería, cada detalle del interior y cada mecanismo puede diseñarse pensando en ese ejemplar concreto.

Además, el coche mezcla el pasado de Giugiaro con una interpretación moderna realizada por su hijo Fabrizio. Es como coger un dibujo de los años 70 y decir: “Vale, vamos a construirlo de verdad con tecnología actual”.


Tiene un diseño que no se parece al de ningún otro coche moderno, una carrocería artesanal de aluminio pulido, una espectacular cúpula que se levanta para entrar al habitáculo, motor central, tracción trasera, una mecánica relacionada con el Maserati MC20 y, sobre todo, una cosa que ningún Ferrari, Lamborghini o Porsche de producción puede ofrecer y es que solo hay uno.


El Peralta S no pretende ser el coche perfecto para ir a comprar el pan. Tampoco es un deportivo pensado para que cualquiera pueda entrar en un concesionario y llevárselo a casa. Es un capricho de alto nivel, una pieza de colección y una declaración de intenciones sobre lo que puede llegar a hacer el diseño de automóviles cuando se deja volar la imaginación.


En resumen, el Peralta S es una auténtica ida de olla, pero una ida de olla con 630 caballos, motor central y muchísimo estilo. Es retro, futurista, italiano en espíritu y mexicano en su historia. Y, sobre todo, demuestra que todavía hay espacio en el mundo del automóvil para crear coches que simplemente te hagan parar, mirar y pensar: “Madre mía, qué pasada”.

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